Un Ramadán con más necesidad y menos donaciones: hasta 2.800 comidas diarias

Luna Blanca alerta del aumento de usuarios, la subida “mortal” de los precios y el riesgo real de cerrar la carpa si no llega más ayud
En declaraciones a Ceuta Televisión, su vicepresidente, Mustafa Mohamed, confirma que la entidad está sirviendo entre 2.500 y 2.800 comidas diarias, una cifra que supera la de años anteriores y que refleja el aumento de la necesidad social en la ciudad.
Más usuarios y más comidas durante el Ramadán
Según explica Mustafa Mohamed, este año se ha producido un incremento respecto al anterior, que ya fue elevado. “Estamos en cifras bastante grandes”, reconoce, subrayando que también han aumentado los usuarios de la propia ciudad, además de quienes reciben reparto a domicilio.
Actualmente, Luna Blanca distribuye casi 300 comidas diarias a domicilio para personas mayores o con movilidad reducida. El reparto comienza a las 14:00 horas, mientras que, por la tarde, antes de la ruptura del ayuno, se atiende a las familias que acuden a la sede a recoger alimentos.
Especial relevancia tiene la carpa de Ramadán, donde cada día se concentran entre 350 y 400 personas. Este año, la entidad ha observado una fuerte presencia de personas migrantes, principalmente subsaharianos, sudaneses, marroquíes y argelinos. La mayoría proceden del CETI y acuden caminando hasta la carpa, incluso con mal tiempo.
Desde Luna Blanca insisten en que quienes llegan lo hacen por pura hambre y necesidad.
El impacto de la subida de precios: facturas disparadas
Si el aumento de usuarios ya supone un desafío logístico, el verdadero problema está en el plano económico. Mustafa Mohamed lo define sin rodeos como “mortal”.
Los precios de productos básicos se han duplicado o incluso más. El choco, que antes costaba 4,5 euros el kilo, se paga ahora a 10 euros. El pollo ha pasado de poco más de 2 euros a más de 4 euros el kilo. Un menú que antes costaba 2.800 euros supera ahora los 3.200 o 3.300 euros diarios.
Sin donaciones, el coste real podría situarse entre 5.000 y 6.000 euros al día. Solo para guisar carne se necesitarían 350 kilos, lo que supondría casi 4.000 euros a precios actuales. “Nosotros no podemos acercarnos a la carne que está en 11 euros”, admite.
La entidad ha podido ofrecer menús con carne gracias a la donación puntual de unos 300 kilos por parte de particulares.
Donaciones a la baja en plena crisis
El otro gran problema es la caída de las donaciones. Según explica el vicepresidente, muchos empresarios que antes colaboraban ahora atraviesan dificultades económicas y han reducido su aportación.
Luna Blanca recibe mermas de grandes superficies como Lidl y productos canalizados a través del Banco de Alimentos procedentes de Mercadona. También cuentan con pan donado por la Comandancia General y por la panadería de Abdelkader, en el Príncipe, además de aportaciones anónimas.
Aun así, la reducción de ayuda privada es evidente en un contexto de crisis económica generalizada.
Estructura humana: 25 personas al frente del operativo
Para sostener este despliegue, Luna Blanca cuenta con 11 trabajadores fijos y 14 voluntarios durante el mes de Ramadán. Dos repartidores se encargan a diario de la distribución a domicilio.
Las tareas en cocina son especialmente exigentes: se pelan hasta 300 kilos de patatas, 100 kilos de zanahorias o más de 250 kilos de cebolla para determinados guisos. La necesidad de manos es constante, especialmente en el reparto y en la carpa.
La entidad mantiene durante todo el año unas 500 comidas diarias financiadas mediante una subvención anual, lo que supone entre 160.000 y 170.000 comidas al año. Sin embargo, concentrar ese presupuesto en el mes de Ramadán implicaría consumir más del 30% del total.
Riesgo real de cerrar la carpa
Mustafa Mohamed reconoce que ha existido un riesgo real de cerrar la carpa ante la avalancha de usuarios y la falta de presupuesto. “El presupuesto no da”, afirma. Tras trasladar la situación a la ciudad, se recibió apoyo institucional para evitar el cierre y garantizar la continuidad durante el mes sagrado.
Desde la Consejería de Asuntos Sociales, asegura, han recibido respaldo para sostener este dispositivo extraordinario.
Casi medio siglo de compromiso social
Luna Blanca comenzó a funcionar a finales de los años 80, impulsada por la llegada de inmigración subsahariana en 1990, en una época en la que no existía el CETI ni dispositivos estables de atención alimentaria.
Desde entonces, la entidad ha evolucionado hasta convertirse en un pilar asistencial en Ceuta. No obstante, 2026 está siendo uno de los años más duros por el volumen de personas atendidas y la escalada de precios.
Pese a todo, el mensaje final es de esperanza. Desde Luna Blanca confían en que la solidaridad aumente y que, en el futuro, el número de personas atendidas disminuya porque la necesidad sea menor.
Mientras tanto, la entidad sigue trabajando “casi 24 horas” durante el Ramadán y anima a quienes deseen colaborar a acercarse a su sede, especialmente con carne o carne picada, productos que quedan fuera de su presupuesto habitual.





