El IPC se dispara al 3,6% en julio, una décima más de lo previsto, y el Gobierno frena la retirada de las ayudas al gasóleo

Un tractor reposta en una gasolinera de Toledo. (ABC)

El gasóleo se encareció un 15%, por encima del umbral fijado por el Ejecutivo para volver a aplicar la reducción de 20 céntimos por litro a partir de septiembre

La crisis inflacionista derivada de la guerra en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz al paso de buques petroleros y gasistas se agudiza mes a mes. Así se desprende de los últimos datos del IPC publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que fijan el avance de los precios en julio en el 3,6% con respecto al mismo mes de 2025, una décima más de lo que Estadística estimó cuando publicó el dato preliminar hace ahora dos semanas y cuatro décimas por encima del dato de junio. Con esto, el indicador se sitúa en su nivel más alto desde mayo de 2024, cuando nuestro país aún sufría los estragos de la espiral inflacionista derivada de la invasión rusa de Ucrania, dos años antes.

Como entonces, los protagonistas de la subida de los precios vuelven a ser la electricidad, con un alza interanual del 8,4% el mes pasado y, sobre todo, los carburantes, cuyo encarecimiento ha obligado al Gobierno a modificar hoy mismo el calendario de retirada de las ayudas fiscales a los combustibles al anunciar que a partir de septiembre elevará a 20 céntimos por litro la rebaja del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH) aplicable al gasóleo, frente a los 5 céntimos inicialmente previstos para ese mes, dentro de un esquema de desaparición gradual del ‘colchón fiscal’ que empezó a contar el primero de julio y que preveía bonificaciones de 15 céntimos en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre.

Con esto, el Ejecutivo cumple con lo establecido en el segundo real decreto-ley de medidas para hacer frente a la crisis por la guerra, aprobado a finales de junio y convalidado un mes después en el Congreso con la abstención del PP y Podemos y los votos en contra de Vox. A cambio de no reeditar la reducción del IVA de los combustibles hasta el 10% para todos los conductores, una medida que estuvo incluida en el primer real-decreto anticrisis a pesar de las críticas de Bruselas por su excesivo alcance, en esta segunda ley el Ejecutivo incluyó un descuento en el IEH cuya desaparición gradual estaba ligada a que los combustibles no se encarecieran más de un 15% interanual. El gasóleo lo hizo en julio, de ahí que la bonificación vaya a recuperarse, mientras que en el caso de la gasolina, cuya subida de precios quedó en el 7,3%, se mantiene el calendario ordinario de eliminación de las ayudas.

Esta subida de precios de los combustibles, que en conjunto (incluidos gasóleo y gasolina) se encarecieron un 5,9% intermensual el mes pasado, poniendo fin a tres meses de contención o caída intermensual, se explica por la recuperación del IVA del 21% para estos insumos a partir del uno de julio, tras permanecer tres meses en el 10%. La secuencia de los hechos no pudo ser más inoportuna, pues apenas una semana después de que decayera el primer escudo anticrisis, el presidente estadounidense, Donald Trump, dio la sorpresa al anunciar que las negociaciones con Irán habían terminado, hecho que disparó el precio del barril de petróleo Brent (el de referencia en Europa) de nuevo hasta el entorno de los 88 dólares.

Un mes después, con el Brent rozando los 90 dólares y sin visos de que el conflicto en Oriente Próximo vaya a terminar pronto, está por ver hasta qué punto el Ejecutivo logra contener la crisis inflacionista. Pese a las críticas que ha recibido desde el club de los Veintisiete por el modo de gestionar las ayudas, lo cierto es que los dos paquetes desplegados en España hasta ahora han servido para contener el alza del IPC interanual en un punto de media a lo largo de los últimos meses, según se desprende del indicador de precios ‘a impuestos constantes’, un índice que permite conocer el avance que hubiera mostrado el indicador de no haberse aplicado modificaciones tributarias.

La cesta de la compra evita el golpe

Hoy el Ministerio de Economía ha sacado pecho de estos buenos resultados, que ahora quedan fiados a la minoración del IEH y a las bonificaciones en el gasóleo agrícola en lo que refiere a los combustibles. En lo relativo a la luz y el gas, el nuevo real decreto contempla la reducción gradual del Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica, hasta dejarlo en el 0% a partir de 2028, y un mecanismo de salvaguarda para recuperar el IVA reducido en las facturas de los hogares si la electricidad o el gas se encarecen más de un 15% interanual, así como la bajada del Impuesto Especial sobre la Electricidad del 5,1% al 0,5%.

Lo cierto es que los últimos datos de inflación tienen varias lecturas. De un lado, el IPC ‘subyacente’, que es un indicador que elimina del análisis los elementos más volátiles del paquete (la energía y los alimentos no elaborados) para ofrecer una fotografía más ‘estructural’ de la evolución de los precios, escaló una décima en julio, hasta el 3%, situándose de nuevo (ya lo hizo el pasado mes de mayo) en máximos de hace dos años, de lo que se deduce que la crisis inflacionista ha empezado a contagiarse al resto de la economía, más allá de la energía.

La nota positiva la ofrece el IPC de los alimentos, cuya tasa de aumento interanual en julio cayó tres décimas, hasta el 1,6%. No obstante, y como ya explicó este diario, el dato no es excesivamente sorprendente, ya que los expertos advierten de que habitualmente los incrementos en el precio de los fertilizantes y el gasóleo -ambos insumos están afectados por el cierre de Ormuz- tardan varios meses en trasladarse del campo al supermercado. En este contexto, buena parte de las previsiones posponen una eventual subida de la cesta de la compra a después del verano.