“Hay personas que llevan tanto tiempo en desempleo que no saben cómo enfrentar la búsqueda”

‘Tejiendo redes hacia la inclusión laboral’. Este es uno de los proyectos que tiene entre manos el Banco de Alimentos de Cádiz, con el impulso de la Fundación La Caixa a través de las Convocatorias de Proyectos Sociales. A través de la formación en conocimiento y la autodefinición personal, la organización ha conseguido con esta herramienta favorecer la reincorporación al mercado laboral de personas en situación de vulnerabilidad. Este año comprende la participación de 200 personas, beneficiarios de itinerarios individualizados que fortalecen sus competencias laborales, emocionales y de autoestima.
Oscar Vías, coordinador de voluntariado y de programas de empleo, detalla los pormenores de este “programa de continuidad” con “una estructura de trabajo asentada” y un alto porcentaje de éxito. El objetivo es el 15%, pero se supera ampliamente cada año, pues de las doce inserciones previstas este curso ya se han alcanzado las 25 y seguro que habrá más.
“A partir de la prospección de nuestro entorno, vemos dónde hay necesidad de incorporar personal en empresas con las que disponemos de acuerdos de colaboración”, apunta Vías. “Estudiamos el potencial de contratación y organizamos las formaciones, que no se alarguen más de dos y tres meses, para posteriormente ofertar las prácticas en estas entidades”, el gran valor añadido del proyecto.
Los alumnos suelen llegar a través de las entidades con las que trabaja el banco para el reparto de alimentos. Normalmente, desempleados de larga duración, personas migrantes… “Los citamos en una sesión informativa, hacemos entrevistas y evaluamos los perfiles que más se adaptan a las necesidades de las empresas con las que trabajamos, porque el objetivo es la inserción”, explica Vías.
“Hay personas que llevan tanto tiempo en desempleo que no saben cómo enfrentar la búsqueda. Esa es la principal barrera”, subraya. Esa sensación de fracaso perpetuado cristaliza en el demandante, que “se queda inmóvil”. Es el muro que “intentamos romper con cursos que no son demasiado complejos, y que sirven como punto de partida para el ingreso o el regreso al empleo. Es una puerta de acceso al mercado laboral”.
Desde el Banco de Alimentos mantienen ese vínculo con supermercados y comercios, pues la mayor parte de la demanda suele ser de perfiles orientados a la alimentación, carnicería, reposición, almacén… donde hay “mucha rotación y necesitan personal para cubrir sus servicios”. En las últimas fechas ha crecido mucho la ayuda a domicilio, por el envejecimiento de la población y la demanda de cuidados sociosanitarios.
“El punto diferencial son las prácticas”, reconoce. “Con ellas conseguimos que la empresa conozca a la persona, que vea la motivación y las ganas que tiene, las habilidades que puede aportar al trabajo”. Se abre una gran oportunidad no sólo para el demandante sino para estos negocios, porque “lo lógico es que cuando tú necesites incorporar a personas a plantilla, recurras a las que ya saben cómo funciona y cómo como hay que hacer el trabajo”.
Las competencias que más se valoran son “la actitud y la motivación, que la persona tenga ganas de trabajar, de aprender, y se preocupe por cumplir el compromiso que adquiere”.
Óscar Vías compila numerosas historias de superación. En varias ocasiones, los responsables de estas formaciones se han encontrado a antiguos alumnos plenamente incorporados en las empresas donde empezaron con esas prácticas. Y hasta algunos se han incluido en la plantilla de orientadores para desarrollar esos cursos formativos. “Nos da mucha alegría eso ver cómo se consolidan también en esos puestos”. Ya son “varias generaciones que han pasado por aquí y algunos son tutores de prácticas de nuevos alumnos”. “Es una buena noticia porque es señal de que las personas que participan, valoran y ven que es una buena oportunidad” para encontrar esa oportunidad que tanto necesitaban,





