La escalada de precios impacta en el Banco de Alimentos de Granada, cuya recaudación ha caído un 40% desde 2020

La fundación trabaja a destajo con eventos e iniciativas de recogida para ayudar a cerca de 40.000 personas

Entrega de alimentos en la sede del Banco de Alimentos en Mercagranada | Foto y vídeo: Sonia Parra
Sergio Rodríguez Acosta

Acudir al supermercado se ha convertido en una odisea para muchas familias en España. ‘Llevaba cuatro cosas y mira lo que he pagado’ es uno de los chascarrillos habituales para hacer frente al drama de lo que cuesta llenar la cesta de la compra. Un reciente informe de la Organización de Consumidores Unidos (OCU) señaló que el precio de los alimentos se ha disparado un 38% en los últimos tres años. Esta escalada de precios también afecta a la labor del Banco de Alimentos de Granada, cuya recaudación de alimentos no perecederos ha caído un 40% entre 2020 y 2023. A través de eventos, iniciativas de recogida y el tesón de sus voluntarios, la fundación pone empeño en ayudar a cerca de 40.000 granadinos.

La sede de la organización solidaria, ubicada en Mercagranada, es un punto de mucha actividad. Manuel Marchal, presidente del Banco de Alimentos de Granada, conoce de primera mano la evolución que ha sufrido la recogida de alimentos en los últimos años. “Nada más que el IPC ha subido una barbaridad. Entonces, la gente ahora mismo está donando menos. Con lo que nosotros hemos recogido en Navidad, ahora difícilmente podemos dar un mes comida”, ejemplifica. El portavoz señala que lo que recogieron “el año pasado de productos no perecederos, siendo buenos datos a nivel nacional, es el 40% menos” de lo que recogían “antes de la pandemia”.

Falta de capacidad económica

Manuel Marchal ha podido constatar esta tendencia con su participación en algunas recolectas alimentarias, pero aún así mantiene su creencia en que la participación no desciende en el número de donantes. “El que tiene corazón para eso lo va a seguir haciendo”, argumenta. “Lo que no hay es capacidad económica. Seguramente, muchos de los que antes daban, ahora estén necesitados”, lamenta.

Los datos son tan fríos como sinceros. Manuel Marchal apunta que un estudio del INE señaló que la tasa Arope, que mide la población en riesgo de pobreza o exclusión social, se encontraba en una media del “26 o 27%” a nivel nacional y en Andalucía en un 38%. El presidente del Banco de Alimentos traslada este porcentaje a la provincia y el resultado son más de 400.000 personas en dicha situación. Asimismo, incide en que existe un grupo más desfavorecido. Se trata de los ciudadanos que sufren “carencia material severa”. “No tienen capacidad para pagar el internet en casa”, expone Marchal.

Una de las estrategias que emplea la fundación para tratar de agrandar su margen de maniobra es recoger más alimentos frescos, cuyo valor es muy elevado. En su sede, reciben cajas de cooperativas de toda España y las almacenan en cámaras frigoríficas esenciales para esta tarea. La intención es suplir lo mejor posible la falta de alimentos no perecederos. Los eventos de la organización también sirven para mantener esta costosa infraestructura o su gasto en gasoil, que asciende a más de 20.000 euros anuales.

Impulso de la campaña del Día escolar

La generación de nuevas campañas es un elemento fundamental para el Banco de Alimentos. La organización celebró recientemente la primera edición de su día escolar, en la que se donaron más de 15.000 kilos de alimentos con la participación de casi 70 centros educativos. “Si podemos repetirlo, podríamos tener un aporte muy importante”, declara Manuel Marchal, quien está seguro de que esta iniciativa tiene margen de crecimiento. “La actividad es muy bonita y ha sido valorada por los centros. Se pone en valor la lucha contra el despilfarro y esa necesidad que existe de esas personas que están en exclusión y que no tienen alimento”, agrega.

 

El 24 y 25 de mayo, se llevará a cabo la recogida de la primavera con la aspiración de alcanzar cifras tan sobresalientes como en otras ocasiones. Sin ir más lejos, Granada superó los 40.000 kilos en la gran recogida del 2023. Las organizaciones integradas en la Asociación Nacional de Alimentos Solidarios han reclamado al Gobierno que la comida que compren con dinero donado no tengan importe de IVA, una medida que supondría una ayuda más para los necesitados. “Nosotros compramos a cero y vendemos a cero”, recuerda el presidente de la organización solidaria.

Pérdida de kilos a cambio de tarjetas

Manuel Marchal hace un punto y aparte para hablar sobre el programa ‘FEGA Plus’. Este ha sustituido al ‘CEAT’ [FEAD], “que eran unos alimentos que venían de la comunidad europea. Se compraban por el Gobierno a los fabricantes”. Ahora, “se han sustituido por una tarjeta monedero que va a entregar a Cruz Roja” para “una familia que tiene niños por debajo de 14 años, según la nota que emanó el ministerio”. “Esto quiere decir que se deja de recibir esos alimentos. La media de los tres últimos años eran 1.300.000 kilos, este año pasado eran 1.100.000 kilos. Perder 1.100.000 kilos a nivel provincial es una rotura muy importante”, ahonda el portavoz. Asimismo, lamenta que “mucha gente se queda fuera” por no estar dentro de ese perfil de familias necesitadas. “Toda persona que no tenga una familia con niños menores, en teoría no va a recibir esa tarjeta”, insiste.

Uno de los aspectos destacados por Manuel Marchal es que con la fórmula anterior se lograba una mayor eficiencia del dinero invertido. “Los productos eran muy baratos porque compraban 100 millones o 200 millones a los fabricantes. Las tarjetas lo que hacen es ir a los supermercados. Entonces, la eficiencia es mucho menor”, desgrana.

Todo esta tarea no se puede comprender sin los voluntarios del Banco de Alimentos de Granada, que trabaja también cursos de inclusión social para ayudar a muchos ciudadanos a tener la oportunidad de encontrar un empleo y salir adelante. Una de esas personas imprescindibles es Carlos Murillo. Este hombre conoció la labor del Banco de Alimentos de Granada cuando ejercía como docente y tuvo claro que tras su jubilación se entregaría al voluntariado. Él recomienda “a todo el mundo” unirse a esta “familia enorme” que siempre ofrece solidaridad en su menú.