Un pequeño mar lácteo

Uno de los talones de Aquiles del Banco de Alimentos es sin duda el suministro de leche.

Cada mes el Banco necesita aproximadamente,  un camión de leche para atender a todos sus beneficiarios, especialmente niños y ancianos.

Desde que dejaron de llegar los alimentos FEAD de la UE, el esfuerzo del equipo de captación es constante en busca de este alimentos esencial, que por cierto, como la mayoría de los alimentos, no para de subir de precio.

Donaciones y compras es un binomio que se sigue a diario en búsqueda del líquido alimentos que además, al tener una fecha de caducidad tan estricto, no permite acumulaciones  a largo plazo.

Pero este mes, los responsables de captación, cansados de que las estanterías aparezcan frecuentemente vacías, nos han llamado al equipo de medios, para que tiremos unas placas a este mar de leche que es ahora mismo la nave principal.

Y decimos ahora mismo, porque las salidas son inmediatas.

Para hacernos una idea de la magnitud del problema digamos aquí que, desde enero a mayo, el Banco de Alimentos de Córdoba ha repartido 126.317 litros de leche.  Desglosando esta cifra resulta que 14.000 litros proceden de donaciones, 70.776 de compras realizadas por el Banco con fruto de las donaciones y 40.954 litros proceden a las donaciones de las Operaciones Kilo en las cadenas y supermercados.

Gracias pues, a los donantes de las operaciones kilo, que dejan su participación en las grandes cadenas lo que nos permiten ir retirando el producto a medida que hace falta, y gracias a instituciones como COVAP, Fundación Reina Sofía, Fundación Amancio Ortega, y Ayuntamiento y Diputación que permiten de vez en cuando, aliviar esta constante demanda.