Fueron cinco años de colaboración con el Banco de Alimentos. Llegó de la mano de un amigo que ya era Voluntario, Manuel Rodríguez Robles.

Había sido empresario y disfrutaba ya de su jubilación. Llevaba tiempo colaborando en la Asociación de Vecinos de su barrio con una entrega sin condiciones. Sus conquistas eran las mejoras que había conseguido de los gestores públicos. Sin quererse adjudicar méritos, nos contaba las realidades que se habían puesto en marcha.

Ya en el Banco de Alimentos demostró ser un estupendo organizador y un trabajador sin límites.
Coordinó las recogidas de alimentos que se hacían en muchas tiendas con un agrado y competencia que aumentó considerablemente el volumen de kilos que se recogían. Su empatía con los que entraban a comprar consiguió unos resultados espectaculares.

Destacó su valía en la organización de la logística necesaria de las denominadas Gran Recogida que, desde hace años, realizamos a finales de Noviembre en unos 150 supermercados de Córdoba y provincia.

Una flota de vehículos recogiendo en pocos días lo conseguido en esas tiendas requiere una organización importante para la que no todo el mundo tiene cualidades

La pandemia y con ella no poder hacer esas recogidas alejaron a Pepe de nuestra actividad. Su ausencia se compensaba con encuentros esporádicos en los que la conversación giraba entre su magnífica aportación al Banco y esas tareas hortelanas en las que encontraba evasión y contacto con la naturaleza.

Hace poco más de un mes desayunábamos comentando la enfermedad que llegó sin avisar en medio de su vida fecunda. El 23 de Agosto se nos iba con una admirable entereza.

Hoy su desenlace nos llena de dolor y de agradecimiento. Adiós querido Pepe. Que hayas recibido la recompensa que te mereces.



PEPE LARA