…(2ª parte)…

«La gente llega aquí con la cara por los suelos de vergüenza a recoger los alimentos, pero vienen por necesidad. Al final se van con una sonrisa y con la dignidad alta porque aquí los estamos tratando como vecinos. Leche, aceite, plátanos o tortillas de patatas son algunos de los productos que se reparten», asegura Ricardo Gamero.

El perfil medio de las personas que han pasado este miércoles por el colegio Fernán Pérez de Oliva es de «trabajadores que viven al día y que estaban trabajando hasta hace un mes porque se les nota», concluye el presidente de la asociación de vecinos que ha puesto en marcha este reparto de alimentos.

La Plataforma Todos por Córdoba (#TodosPorCórdoba y todosporcordoba.es), que el Ayuntamiento ha puesto en marcha junto al Banco de Alimentos durante la crisis del coronavirus, ha servido los productos a esta asociación de vecinos para que a su vez los reparta entre los más necesitados. La Plataforma Todos por Córdoba está tratando de movilizar a empresas, autónomos y ciudadanos para que hagan donaciones, principalmente económicas, al Banco de Alimentos.

Una de las voluntarias que ayer colaboró en el reparto de alimentos es Elisea Raigón. «La gente que estaba currando, al quedarse en el paro y tener una familia con hijos no tiene para comer. Por eso cualquier ayuda es buena», asegura. «Tenemos un horario, pero, en realidad, hasta que no repartimos toda la comida no nos vamos de aquí», reconoce.

Los afectados

Una de las mujeres que este miércoles ha recogido alimentos es Puri, una ama de casa. «Mi marido trabaja en la chatarra y ahora nos hemos quedado sin nada. Por eso venimos aquí, pero como hay tantas familias, a las criaturas les cuesta darles a todo el mundo. Dependemos ahora de esta ayuda y de la que da el cura del Campo de la Verdad los domingos, pues la de 500 euros del Ayuntamiento no llegará hasta dentro de un mes», indica con resignación.

Lydia es otra ama de casa que relata que está ´aquí por el colegio de mi hija. Tengo una niña de tres años y estoy sin ayudas´.

David tampoco tiene ayuda económica alguna. «Voy a donde puedo. Ni en asistencias sociales ni en la iglesia me dan nada», asegura.

Francisco trabajaba «en el mercadillo con una persona mayor pero ahora, nada. Antes trabajé en otros muchos sitios. No estoy además en la edad que permita pedir alguna ayuda», dice con resignación pero sin perder la sonrisa.

Son los casos de cuatro personas desamparadas que con este reparto de alimentos han visto paliada, en parte, su necesidad de contar con alimentos de primera necesidad.


PLATAFORMA EL ARENAL